Los niños quieren ayudar: La ley del patio
Los niños son conscientes de aquello que está bien y está mal, aún sin tener la capacidad muchos buscan la forma de ayudar a otros. Y es que los más pequeños se sienten más realizados cuando se les deja participar en ciertas tareas del hogar, como lo puede ser cocinar o hacer la cama, fuentes como la revista Journal of Developmental Behavioral Pediatrics afirman que, al permitir a los más pequeños ayudar (en el contexto del hogar), estos mejoran su competencia social e incluso académica.
Debe ser que el director de mi colegio, el CEIP Juan Carlos I, ya conocía esos beneficios y decidió jugar con ellos a su favor para solucionar un gran problema que vivía el centro, la falta de personal.Recuerdo que el director fue mi tutor en 6º de primaria y este nos comentaba todos los planes que quería hacer en el centro, sin embargo para todos esos necesitaba más profesores, que ya faltaban en el patio a la hora del recreo.
Hacían falta profesores para todas sus actividades, porque los alumnos no se vigilarán solos ¿O sí?
En el colegio ya teníamos a los mediadores, niños encargados de solucionar conflictos entre compañeros, y ese creo fue el desencadenante de una idea que sigue en funcionamiento hasta ahora, los Policías de Patio. Los policías de patio eran niños voluntarios de 6º de primaria que se encargaban de cuidar que en el patio se siguieran las reglas.
Diferenciábamos a dos tipos de policía, los de patrulla, que eran aquellos que salían con "uniforme" al patio (el uniforme era un chaleco fosforito, similar a los de la obra, una pequeña libreta y un bolígrafo), Luego estaban los de guardia, aquellos que se quedaban en la "comisaría" (una pequeña habitación de almacenaje reacondicionada para tener una pequeña pizarra, un par de mesas y una estantería donde se guardaban los uniformes, folios y bolis para los castigados). La mayoría no quería ese puesto, aquel que estuviera en la comisaría estaba a cargo de los niños castigados.
En realidad no creo que ningún niño-policía fuera contando cuantas veces se había copiado la frase, era simplemente una tarea monótona para tener a los castigados entretenidos, nadie iba a ir a por ti al día siguiente si te faltaban la mitad de las copias, ni te daban doble castigo si pasabas casi todo el patio comiendo tranquilamente tu almuerzo.
Los profesores vigilaban el patio más tranquilos, sabiendo que había entre 5 y 9 niños ayudando a mantener la paz y mientras, los alumnos voluntarios aprendían a solucionar conflictos.
Yo fui una de esas niñas policía, siempre que podía iba al "patio de los pequeños" ( el patio de 1º y 2º de primaria) ahí los niños te llamaban profe, y todavía recuerdo a mis pequeños ayudantes. Los niños solían quedarse a mi alrededor, me contaban sus aventuras de la semana y me ayudaban a encontrar a "los malos", los niños que no compartían el balón, aquel que había tirado del pelo a una niña, los que peleaban a ver quien podía jugar con ellos...
Con el éxito de los policías se decidió al mes siguiente abrir la SALA DE JUEGOS, otra de las ideas que mi director tanto esperaba llevar a cabo. Él vio que la biblioteca estaba casi en desuso, esta cerraba en el patio y, aún las horas que estaba abierta, muchos libros cogían polvo por años, decidió así un cambio brusco, reducir los libros a la mitad y dejar la otra libre para poner mesas llenas de puzzles y juegos de mesa.
¿Quiénes creéis que vigilaban esa sala? Bueno, la respuesta es más que obvia
El título de "cuidador de sala de juegos" lo tenían niños voluntarios de 6º de primaria, estos abrían la sala, dejaban entrar a los niños que tocaba (pues cada día de la semana era para unos grupos en concreto) hasta llenar las mesas, luego vigilaban que el material se usara correctamente e inclusive se enseñaba a jugar a los niños que entraban por primera vez o probaban un juego nuevo. Unos minutos antes de que se acabase el patio, los cuidadores ayudaban al resto a recoger para que así, al día siguiente otro grupo pudiera jugar.
Seguramente lo has adivinado ya, también fui cuidadora de sala de juegos, esto la mayoría de los días significaba jugar a algún juego de mesa con los niños de 3º y 4º de primaria. Preguntando a niños que a día de hoy están en el centro, me confirman que ambas actividades siguen en funcionamiento a día de hoy, habiendo sido mejoradas con el pasar de los años. Ahora los alumnos de 5º de primaria también pueden ser policías y la sala de juegos cada vez tiene más actividades.
Para mi, este es un ejemplo de como la innovación cambia centros enteros y como en los centros donde faltan recursos a veces lo que falta es imaginación. Estas experiencias fueron las me marcaron el camino que me ha llevado a estudiar magisterio.
Soy testigo de todo ello🥹
ResponderEliminarLa verdad es que está muy bien pensada la idea. La idea de integrar a los alumnos en las tareas me parece una forma muy buena de hacerles pensar en la tarea de su maestro (para portarse mejor) y también para la participación entre ellos (buen clima). Ideaza, gracias por compartirlo!!
ResponderEliminarMe gusta mucho la idea, muchas veces los profes no se pueden estar atentos a todos, y si son los alumnos quienes les pueden ayudar es mucho mejor. Que gran idea de tu director, habría que llevarlo a más colegios.
ResponderEliminarQué buena idea ojalá todos los coles hicieran cosas así
ResponderEliminarQue forma tan interesante de abordar el problema y de paso hacer que los mayores interactuen con los pequeños.
ResponderEliminarLa idea de modificar la biblioteca me parece buenisima. Permite a los niños jugar juegos más estaticos, algo ideal si estas enfermo o lesionado, y de paso acerca los libros a los niños lo que deja la puerta abierta a que les de por leer algun que otro libro
Me encanta que la policía sean loa niños!! Creo que es muy interesante que los alumnos tengan ese rol desde pequeños, entendiendo así que es la responsabilidad, además de que los más pequeños se vean reflejados en ellos y entiendan esas reglas del patio. Muy interesante esta entrada.
ResponderEliminar¡Qué interesante! Esto es algo de lo que nunca había oído hablar en ningún colegio. Una de las cosas que más me gusta de esto es que los niños sean los que vigilen o sean los mediadores en conflictos. Me parece que esto crea una dinámica muy importante entre alumnos, crea vínculo y les hace más responsables.
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